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Página 1 de 2 Una mirada a los trastornos de la conducta alimentariaEste artículo académico explica los trastornos de la conducta alimentaria (como anorexia y bulimia), así como sus causas, etiología, y las formas de tratarlo. Los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA), como su nombre lo índica, son desordenes que están caracterizados por graves alteraciones relacionadas con la alimentación. Estos trastornos se dividen en específicos y no específicos. En la actualidad, los trastornos específicos, Anorexia Nerviosa (AN) y Bulimia Nerviosa (BN), son los más estudiados, difundidos y conocidos en nuestra sociedad.Los antecedentes históricos de estos trastornos se remontan muchos siglos atrás, existen claras referencias de la anorexia en Hipócrates y Galeno, y de la bulimia en el Talmud. Galeno describió la kinos orexia, que significa hambre canina -y es un claro antecedente de la bulimia- considerándola como consecuencia de un estado de ánimo anormal (Buckroyd, 1997).
AnorexiaSegún las revisiones de Toro (1996), Caparrós (1997), Chinchilla (1995), Kirszman y Salgueiro (2002), la primera aproximación propiamente médica al trastorno anoréxico se produjo en el siglo XVII, cuando Richard Morton llevó a cabo la primera descripción del cuadro como una consunción nerviosa. La plasmó en su obra Phthisiología, seu exercitationes de phthisi, publicada en el año de 1689.-No recuerdo haber visto a ningún ser vivo tan degradado y con tal grado de consunción, pero no tenía fiebre, sino por el contrario un considerable frío en el cuerpo; no tenía tos, problemas para respirar ni aspecto de otra aflicción de los pulmones u otra entraña; no tenía pérdidas ni otros signos de malignidad o anormal desgaste de los humores nutrientes. Sólo mostraba falta de apetito y mala digestión, con frecuentes desmayos-. En 1874, Gull empleó por primera vez el término anorexia nervosa, definido como un estado mental producido por trastornos centrales y hereditarios. En la misma época, Lassègue definió la anorexia como inanición histérica, anomalía intelectual, trastorno cerebral y hereditario, con represión de un deseo más o menos consciente (citados en Chinchilla, 1995). Desde la perspectiva psicodinámica, Janet le atribuye a la anorexia un origen emocional, los pacientes parecían avergonzarse de su cuerpo y estaban obsesionados con la idea de su volumen corporal, además, interpretó todas estas manifestaciones en relación con la sexualidad. Para Freud, la anorexia nerviosa era una forma de melancolía donde la sexualidad no se desarrolló adecuadamente, definiéndola como neurosis nutricional, la cual se presentaba comúnmente en jóvenes (citados en Toro, 1996 ). Siguiendo esta misma perspectiva, Bruch (1974) señala que la anorexia nerviosa debía entenderse en términos del desarrollo de la personalidad total en el contexto familiar, en oposición a una visión limitada al desarrollo psicosexual. En términos generales, la Anorexia es considerada una enfermedad psicológica con consecuencias físicas. Es el resultado de una intrincada interacción de factores biopsicosociales -Biológicos, psicológicos y sociales- (Dio, 1987). La enfermedad se hace evidente por una marcada delgadez, desordenes en la personalidad, etc.-, y puede "dispararse" en medio de una crisis originada por circunstancias adversas en la vida de la persona. A la anorexia se le considera un síndrome por lo complicado de su etiología, presenta características diferentes en cada individuo afectado ya que los traumas subyacentes que pueden originar o contribuir al desarrollo de la enfermedad son consecuencia de experiencias individuales del paciente (Pierre, 1998). Siguiendo los criterios DSM-IV-TR (2000), la Anorexia es un trastorno que se caracteriza por la pérdida de peso acompañada de un miedo intenso a recuperarlo, a pesar de existir un infrapeso grave, amenorrea y distorsión de la imagen corporal. Las pacientes se perciben gordas, niegan su delgadez y se autovaloran en función del peso y la figura. En el tipo restrictivo de anorexia, la perdida de peso se produce a través de la dieta o el ejercicio excesivo. En el tipo compulsivo purgativo, los pacientes tienen episodios de atracones que van seguidos de vómitos autoprovocados, abuso de laxantes, diuréticos o enemas para contrarrestar el posible aumento de peso producido por ello. BULIMIA En cuanto a la bulimia hay menos información histórica, ya que los atracones sólo merecían atención médica si eran considerados como síntomas de algún trastorno. El banquete y el vómito fueron auténticas instituciones de las clases medias y altas de Roma. Estos banquetes podían incluir más de veinte platos, cada vez que el estomago quedaba saciado, los comensales se trasladaban al vomitorium. Durante la Edad Media, el vómito constituyó una práctica penitencial, ya que por medio de este se arrojaban los pecados. En Francia, Blachez (1869) revisó la historia del concepto de bulimia, señaló que el bulímico tiene el alimento como su principal obsesión y preocupación. Cuando la bulimia se acompañaba de vómito hablaba de Cinorexia. Por su parte, Russell (1979), describe la bulimia como diagnóstico independiente que aparece en el DSM-III (citados en Toro, 1996). La definición y diagnóstico de la Bulimia, siguiendo al DSM-IV-TR (2000), implica la presencia de tres características principales. La primera es la presencia de atracones recurrentes. Un atracón se define como la ingesta de grandes cantidades de alimento en un corto periodo de tiempo, que se acompaña de una sensación de perdida de control. La segunda característica se refiere a la práctica de conductas compensatorias como vómito autoinducido, abuso de laxantes, diuréticos, ayuno o ejercicio físico desmesurado. Por último, es importante señalar que en este trastorno también existe una preocupación excesiva por el peso y la figura, centrando la valía personal en estos dos factores. Al igual que en la Anorexia, existen dos tipo de Bulimia Nerviosa. En el tipo purgativo, el paciente recurre a los vómitos autoinducidos y utiliza laxantes, diuréticos o enemas. En el tipo no purgativo, la compensación se lleva a cabo por medio del ayuno y el ejercicio excesivo.La descripción más utilizada de los TCA en los últimos años, es la que creó la Asociación Americana de Psiquiatría (APA). Es este organismo quien maneja la sintomatología más conocida y aceptada en los gremios de la salud física y mental alrededor del mundo, aunque sólo describe con exactitud los rasgos de la enfermedad en su etapa aguda. Por esta razón, los casos de muchas personas que no se ciñen con exactitud a todos los síntomas son diagnosticados como Trastornos Alimentarios No Especificados (TANE). Dentro de la categoría de los llamados TANEs, se incluyen aquellas personas que presentan problemas de ésta índole pero no cumplen los criterios para ningún trastorno específico de la conducta alimentaria (Bulimia o Anorexia). Por ejemplo, se cumplen todos los criterios diagnósticos para la anorexia, con la excepción de que la ausencia del periodo menstrual no es mayor a tres meses. (DSM-IV-TR, 2000). Causas Con respecto a la etiología de los TCA, el modelo más concurrido es el “biopsicosocial” descrito por Garner y Garfinkel (1982), quienes señalan que estos trastornos son el resultado de una serie de factores que actúan aditivamente y combinados de un modo específico para desencadenar una enfermedad. Este modelo, como su nombre lo señala, combina variables biológico-genéticas, psicológicas y sociales en una estructura causal que atribuye una etiología multideterminante a estos trastornos. Otra aproximación a la descripción causal de estos trastornos es la propuesta por Crispo, Figueroa y Guelar (1998), quienes explican su etiología desde los factores de riesgo. Estos factores son de índole individual, biológica, familiar y sociocultural, y se clasifican en las siguientes tres categorías. En primer lugar se encuentran los factores predisponentes, que son aquellos que favorecen la disposición del individuo a presentar el trastorno, por ejemplo, obesidad infantil. En segundo lugar están los factores precipitantes, que son el detonante para que se presente el trastorno. Ejemplos de éstos son los estresores, las actitudes anormales con el peso y la figura, las dietas extremas y la pérdida de peso. En tercer lugar se encuentran los factores perpetuantes, que son aquellos que favorecen el mantenimiento de la enfermedad. Son ejemplos de éstos últimos, los atracones y purgas y las secuelas fisiológicas y psicológicas de los TCA. A partir de lo anterior, se puede concluir que una persona es más vulnerable de padecer un trastorno alimentario cuando se presentan combinaciones específicas de éstos factores. El siguiente esquema muestra algunos de estos factores que están en constante interacción y puede o no, que se presenten en un continuo caus (Fuente: Toro y Villardel, 1987).
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